Tratado XVI
SOTERIOLOGÍA
1. Cristo Salvador. Significados
2. Cristo Salvador. Autor de la salvación
3. Cristo Salvador. La misión de salvar
4. Cristo Salvador. Los beneficiarios
5. Cristo Salvador. La salvación
6. Cristo Redentor. Su significado
7. Cristo Redentor. La Redención
8. Cristo Redentor. Bienes
9. Cristo Redentor. Universalidad
10. Pasión de Cristo. Prefiguración y profecías
11. Pasión de Cristo. Necesidad
12. Pasión de Cristo. Tormentas
13. Pasión de Cristo. Causas
14. Pasión de Cristo. Efectos
15. Pasión de Cristo. Aplicación de los efectos
16. Pasión de Cristo. Fines
17. Pasión de Cristo. Otras características
18. Cristo víctima. Satisfacción universal
19. Cristo víctima. Sacrificio único
20. Cristo víctima. Satisfacción vicaria
21. Cristo víctima. Méritos para los hombres
22. Cristo víctima. Méritos para sí y para los ángeles
23. Muerte de Cristo: Prefiguración profecías
24. Muerte de Cristo: Muestras
25. Muerte de Cristo: Sacrificio
26. Muerte de Cristo: Causas
27. Muerte de Cristo: Efectos
28. Resurrección de Cristo: Premio
29. Resurrección de Cristo: Profecías
30. Resurrección de Cristo: Autor
31. Resurrección de Cristo: Necesidad
32. Resurrección de Cristo: Testimonios
33. Resurrección de Cristo: Cualidades de su cuerpo
34. Resurrección de Cristo: Otras características
35. Ascensión de Cristo: Prefiguración y profecías
36. Ascensión de Cristo: Ascensión
37. Ascensión de Cristo: Conveniencia. Beneficios
38. Ascensión de Cristo: Fines
39. Entrada de Cristo en el cielo
40. Cristo sentado a la derecha del Padre
41. Cristo Mediador
42. Cristo Mediador: Fines
43. Cristo intercesor
44. Cristo Dueño y Señor
45. Cristo Rey: Profecías
46. Cristo Rey: Elegido por el Padre
47. Cristo Rey: Reino
48. Cristo Rey: Características
49. Cristo Rey: Potestad
50. Cristo en el cielo. Modos de presencia
51. Misterios de Cristo
52. El corazón de Cristo
53. Cristo-Adoración
54. Nuestra incorporación a Cristo
1. Jesucristo Salvador. Significados
-La palabra «Salvador» es exclusiva para expresar la obra de la Salvación
-Incluye la vida divina de su cuerpo
-Tiene un significado divino
-Y mesiánico
-Entraña la potencia santificadora de la salvación de Jesucristo
-Desmaterializa nuestra aspiraciones
-Tiene una fuerza escatológica
-La palabra «Salvador» es exclusiva para expresar la obra de la Salvación.
Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: «Jefes del pueblo y ancianos, puesto que con motivo de la obra realizada en un enfermo somos hoy interrogados por quién ha sido éste curado, sabed todos vosotros y todos el pueblo de Israel que ha sido por el nombre de Jesucristo Nazareno,...; por su nombre y no por ningún otro se presenta éste aquí sano delante de vosotros...Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos» (Hch. 4, 8-10 y 12).
Bajaron algunos de Judea que enseñaban a los hermanos: «Si no os circundáis conforme a la costumbre mosaica, no podéis salvaros» (Hch. 15, 1).
-La Palabra «Salvador» incluye la vida divina de su cuerpo.
...porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia, el salvador del Cuerpo (Ef. 5, 23).
-La Palabra «Salvador» tiene un significado divino.
El ángel les dijo: «...os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor;...» (Lc. 2, 11).
...se ha manifestado la gracia salvadora de Dios a todos los hombres, que nos enseña a que,...vivamos con sensatez, justicia y piedad,...aguardando la feliz esperanza y manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo;... (Tit. 2, 11-13).
Simeón Pedro,...a los que por justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo les ha cabido en suerte una fe tan preciosa como a nosotros (2 Pe. 1, 1).
-La Palabra «Salvador» tiene un significado mesiánico.
El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor» (Lc. 2, 10-11).
...Simeón...le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
«Ahora, Señor, puedes, según tu palabra,
dejar que tu siervo se vaya en paz,
porque han visto tus ojos tu salvación,
la que has preparado a la vista de todos los pueblos,
luz para iluminar a los gentiles
y gloria de tu pueblo Israel» (Lc. 2, 29-32).
Y todos verán la salvación de Dios (Lc. 3, 6).
De la descendencia de éste (David), Dios, según su promesa, ha suscitado para Israel un Salvador, Jesús (Hch. 13, 23).
-La Palabra «Salvador» entraña la potencia santificadora de la salvación de Jesucristo.
...el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu esposa, porque lo concebido en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo a quién pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus esposos (Mt. 1, 20-21).
A éste le ha exaltado Dios con su diestra como Jefe y Salvador, para conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados (Hch. 5, 31).
...él -Dios nuestro Salvador- nos salvó, no por obras de justicia que hubiésemos hecho nosotros, sino según su misericordia,...por medio de Jesucristo nuestro Salvador,... (Tit. 3, 5-6).
-La Palabra «Salvador» tiene una fuerza que desmaterializa nuestras aspiraciones.
...del Señor Jesucristo, que se entregó a sí mismo por nuestros pecados, para librarnos de este perverso mundo, según la voluntad de nuestro Dios y Padre,... (Gál. 1, 4).
-La Palabra «Salvador» tiene una fuerza escatológica y celeste.
Porque nuestra salvación es objeto de esperanza; y una esperanza que se ve, no es esperanza, pues ¿cómo es posible esperar una cosa que se ve? (Rom. 8, 24).
Pero nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos como Salvador al Señor Jesucristo, el cual transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo, en virtud del poder que tiene de someter a sí todas las cosas (Fil. 3, 20-21).
...ayudado por la fuerza de Dios, que nos ha salvado y nos ha llamado con una vocación santa, no por nuestras obras, sino por su propia determinación y por su gracia que nos dio desde toda la eternidad en Cristo Jesús, y que se ha manifestado ahora con la Manifestación de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien ha destruido la muerte y ha hecho irradiar luz de vida y de inmortalidad por medio del Evangelio... (2 Tim. 1, 9-10).
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien, por su gran misericordia, mediante la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, inmaculada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, a quienes el poder de Dios, por medio de la fe, protege para la salvación,... (1 Pe. 1, 3-5).
2. Jesucristo Salvador. Autor de la Salvación
-Dios es la fuerza salvadora de los hombres
-A Dios le llaman Salvador los profetas del A. T. La Virgen y S. Pablo
-Sólo Jesucristo puede ser, el autor de la salvación
-Jesucristo es llamado «Salvador»
-El nombre de Jesús (Dios salva) fue impuesto al Verbo encarnador por su misión de Salvar a su pueblo
-Dios es la salud y la fuerza salvadora de todos los hombres.
«Salud» en lenguaje bíblico es: paz, quietud, bendición, gozo, galardón, victoria, gloria celeste, vida eterna, aleluya triunfal.
Yahvéh, mi roca y mi baluarte,
mi libertador, mi Dios;
la peña en que me amparo,
mi escudo y cuerno de mi salvación,
mi altura inexpugnable y mi refugio (Sal. 18, 3).
Hazme justicia, oh Yahvéh,
pues yo camino en mi entereza,
me apoyo en Yahvéh y no vacilo (Sal. 26, 1).
Ataca, oh Yahvéh, a los que me atacan,
combate a quienes me combaten;
embraza el escudo y el pavés,
y álzate en mi socorro;
blande la lanza y la pica
contra mis perseguidores.
Di a mi alma: «Yo soy tu salvación» (Sal. 35, 1-3).
¡Date prisa a auxiliarme,
Señor de mi salvación! (Sal. 38, 23).
Venid, cantemos gozosos a Yahvéh,
aclamemos a la Roca de nuestra salvación; (Sal. 95, 1).
Oh Yahvéh, Señor mío, fuerza de mi salvación,... (Sal. 140, 8).
He aquí a Dios mi salvador: estoy seguro y sin miedo, pues Yahvéh es mi fuerza y mi canción, él es mi salvación (Is. 12, 2).
...rechaza a Dios, su Hacedor, desprecia a la Roca, su salvación (Deut. 32, 15).
Aclaración. «Roca» es una alusión a la roca de la que brotó el agua en el desierto.
Respondió Yahvéh a Moisés: «Preséntate al pueblo,...lleva también en tu mano el cayado con que golpeaste el Río y vete, que allí estaré yo ante ti, sobre la peña, en Horeb; golpearás la peña, y saldrá de ella agua para que beba el pueblo» (Ex. 17, 5-6).
-A Dios le llaman Salvador los Profetas del Antiguo Testamento, la Virgen María y San Pablo.
a) -Los Profetas del Antiguo Testamento. Guíame en tu verdad, enséñame,
que eres tú el Dios de mi salvación,... (Sal. 25, 5).
tú nos responderás con prodigios de justicia,
Dios de nuestra salvación,... (Sal. 65, 6).
Porque yo soy Yahvéh tu Dios,
el Santo de Israel, tu salvador (Is. 43, 3).
Decid a la hija de Sión:
«Mira que viene tu salvador;...» (Is. 62, 11).
¡Mas yo en Yahvéh exultaré,
jubilaré en el Dios de mi salvación! (Ha. 3, 18).
b) -La Virgen María.
Y dijo María:
«Engrandece mi alma al Señor
y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador...» (Lc. 1, 46-47).
c) -San Pablo.
Si nos fatigamos y luchamos es porque tenemos puesta la esperanza en Dios vivo, que es el salvador de todos los hombres, principalmente de los creyentes (1 Tim. 4, 10).
-Sólo Jesucristo puede ser el autor de la salvación de los hombres.
Y sucederá que todo el que invoque el nombre de Yahvéh será salvo,... (Jl. 3, 5).
Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará (Hch. 2, 21).
Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos (Hch. 4, 12).
Pues todo el que invoque el nombre del Señor se salvará (Rom. 10, 13).
Aclaración. El nombre de Jesús significa «Dios salva».
Dará a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados (Mt. 1, 21).
«Jesús» (hebreo Yehosua) quiere decir «Yahvé salva»
-Jesucristo es llamado «Salvador».
«Salvador» significa,
a) -Agente o instrumento de salud divina.
Ahora, Señor, puedes según tu palabra,
dejar que tu siervo se vaya en paz,
porque han visto mis ojos su salvación,
la que has preparado a la vista de todos los pueblos,
luz para iluminar a los gentiles
y gloria de tu pueblo Israel» (Lc. 2, 29-32).
b) -Autor de la salud.
Convenía, en verdad, que Aquel por quien es todo y para quien es todo, llevara muchos hijos a la gloria, perfeccionando mediante el sufrimiento al que iba a guiarlos a la salvación (Hebr. 2, 10).
Aclaración. La muerte de Cristo, hace perfecto a Cristo, en cuanto Salvador, en cumplimiento de la voluntad del Padre.
c) -Causa de salud eterna.
...y llegando a la perfección, se convirtió en causas de salvación eterna para todos los que le obedecen,... (Hebr. 5, 9).
d) -Salvador del mundo.
...porque la salvación viene de los judíos (Jn. 4, 22).
Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser salvador del mundo (1 Jn. 4, 14).
e) -Fuerza que libera de los enemigos.
Bendito el Señor Dios de Israel
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
y nos ha suscitado una fuerza salvadora
en la casa David, su siervo,... (Lc. 1, 68-69).
-El nombre de Jesús -Yehoshua (Dios salva)- fue impuesto al Verbo encarnado por su misión de salvar a su pueblo de sus pecados.
...el Ángel del Señor...le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu esposa, porque los concebido en ella vienen del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt. 1, 21).
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús (Lc. 1, 31).
3. Jesucristo Salvador. La misión de salvar
-Profetizada en el A. T.
-Hizo presente en el mundo la salvación de los hombres
-Libró a los hombres del pecado de la muerte, de la esclavitud y de sus enemigos
-La salvación completa está expresada indicando la curación como metáfora
-La misión de Jesucristo en el mundo de salvar a los pecadores está profetizada en el Antiguo Testamento.
Buscaré la oveja perdida, tornaré a la descarriada, curaré a la herida y sanaré a la enferma; pero exterminará a la que está gorda y robusta.
Las pastorearé con justicia (Ez. 34, 16).
-Jesucristo hizo presente en el mundo la salvación de los hombres.
a) -Profetizado por Isaías.
Así dice Yahvéh: En tiempo favorable te escucharé, y en día nefasto te asistiré (Is. 49, 8).
b) -Afirmado por San Pablo.
Y como cooperadores suyos que somos, os exhortamos a que no recibáis en vano la gracia de Dios. Pues dice él: «En tiempo favorable te escuché y en el día de la salvación te ayudé. ¡Mirad!, ahora es el tiempo favorable; ahora el día de la salvación (2 Cor. 6, 1-2).
-Jesucristo libró a los hombres con su salvación del pecado, de la muerte, de la esclavitud y de los enemigos que los odian.
a) -Del pecado.
Entonces se puso a maldecir a las ciudades en las que se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido: ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que con saco y ceniza se habrían convertido (Mt. 11, 20-21).
b) -De la muerte.
Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida! (Rom. 5, 10).
c) -De la esclavitud.
Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para ser socorridos -por Cristo- en el tiempo oportuno (Hebr. 4, 16).
d) -De los enemigos.
Zacarías, su padre, quedó llenó del Espíritu Santo, y profetizó diciendo:
Bendito el Señor Dios de Israel
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
y nos ha suscitado una fuerza salvadora
en la casa David, su siervo,
como había prometido desde tiempos antiguos,
por boca de sus santos profetas,
que nos salvaría de nuestros enemigos
y de las manos de todos los que nos odiaban
haciendo misericordia a nuestros padres
y recordando su santa alianza
y el juramento que juró
a Abraham nuestro padre,
de concedernos que, libres de manos enemigas,
podamos servirle sin temor
en santidad y justicia
delante de él todos nuestros días (Lc. 1, 67-75).
-La salvación completa y perfecta está expresada indicando la curación como metáfora.
...la recompensa de Dios, él vendrá y os salvará. Entonces se despegarán los ojos de los ciegos, y las orejas de los sordos se abrirán. Entonces saltará el cojo como ciervo, y la lengua del mudo lanzará gritos de júbilo (Is. 35, 4-6).
Sus caminos vi. Yo le curaré y le consolaré, y le daré ánimos a él y a los que con él lloraban,... (Is. 57, 18).
...me ha ungido Yahvéh. A anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado, a vendar los corazones rotos;... (Is. 61, 1).
Sí; haré que tengas alivio, de tus llagas te curaré -oráculo de Yahvéh- (Jer. 30, 17).
He aquí que yo les aporto su alivio y su medicina. Los curaré y les descubriré una corona de paz y seguridad (Jer. 33, 6).
4. Jesucristo Salvador. Los beneficiarios
-Todos los hombres
-Prolonga su autoridad salvífica en la persona de sus apóstoles y sus sucesores
-Dios llama a todos a la Santidad
-Cristo llama a todos a la santidad
-Todos los cristianos llamados a la Santidad
-Todo esto ordenado a su gloria y a la del Padre
-Los Beneficiarios de la salvación de Jesucristo son todos los hombres.
...el endurecimiento parcial que sobrevino a Israel, durará hasta que entre la totalidad de los gentiles, y así, todo Israel será salvo,... (Rom. 11, 25).
Si nos fatigamos y luchamos es porque tenemos puesta la esperanza en Dios vivo, que es el Salvador de todos los hombres, principalmente de los creyentes (1 Tim. 4, 10).
-Jesucristo prolonga su autoridad salvífica en la persona de sus apóstoles y de sus sucesores.
Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado...» (Mt. 28, 18-20).
-Dios llama a todos los hombres a la Santidad.
Porque yo soy Yahvéh, vuestro Dios; santificaos y sed santos, pues yo soy santo (Lev. 11, 44).
Sed santos, porque yo, Yahvéh, vuestro Dios, soy santo (Lev. 19, 2).
Santificaos y sed santos; porque yo soy Yahvéh, vuestro Dios (Lev. 20, 7).
...pues santo soy yo, Yahvéh, el que os santificó (Lev. 21, 8).
Yo soy Yahvéh, el que os santifica,... (Lev. 22, 32).
Aclaración. No es posible igualar a Dios en santidad, pero sí tomarlo como modelo y norma y esforzarnos en imitarle.
-Jesucristo llama a todos los hombres a la santidad.
Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial (Mt. 5, 48).
Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso (Lc. 6, 35).
-Todos los fieles cristianos están llamados a la Santidad.
Sed imitadores míos como yo lo soy de Cristo (1 Cor. 11, 1).
...Dios os ha escogido desde el principio para la salvación mediante la acción santificadora del Espíritu y la fe en la verdad (2 Tes. 2, 13).
Para esto os ha llamado por medio de nuestro Evangelio, para que consigáis la gloria de nuestro Señor Jesucristo (2 Tes. 2, 14).
Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación;... (1 Tes. 4, 3).
...pero la paciencia ha de ir acompañada de obras perfectas para que seáis perfectos e íntegros sin que dejéis nada que desear (Sant. 1, 4).
-La función de Jesucristo como salvador de salvar a todos los hombres esta ordenada a su misma gloria y, a través de Él, a la gloria del Padre.
Todas las cosas son vuestras, ya Pablo, ya Apolo, ya Cofas, ya el mundo, ya la vida, ya la muerte, ya lo presente, ya lo venidero, todo es vuestro; pero vosotros sois de Cristo y Cristo de Dios (1 Cor. 3, 22-23).
5. Jesucristo Salvador. La salvación
-Dios dispuso «ab aeterno» realizar su plan de salvación
-Y los tiempos de cada una de sus fases
-Profetizada en el A. T.
-Profetizada sus victoria sobre Satanás
-Cumplidas las profecías en el N. T.
-La «Plenitud de los tiempos» designa la llegada de los tiempos mesiánicos
-Dios es la salvación en sí y en la acción
-La salvación se atribuye sólo a Dios
-Dios se atribuye a sí mismo la obra de la salvación de los hombres
-La salvación de los hombres procede de los judíos
-Dios ha dispuesto «Ab aeterno» realizar su plan de salvación a lo largo de toda la historia.
...mas el plan de Yahvéh subsiste para siempre, los proyectos de su corazón por todas las edades (Sal. 33, 11).
Yo digo: mis planes se realizarán y todos mis deseos llevaré a cabo (Is. 46, 10).
-Dios ha dispuesto «Ab aeterno» los tiempos de cada una de las fases de su Plan de salvación.
a) -Mantenido en secreto desde toda la eternidad.
...un Misterio mantenido en secreto durante siglos eternos, pero manifestado al presente,... (Rom. 16, 25).
...una sabiduría de Dios misteriosa, escondida, destinada por Dios desde antes de los siglos para gloria nuestra,... (1 Cor. 2, 7).
...por cuanto nos ha elegido en él antes de la creación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor;... (Ef. 1, 4).
...y esclarecer cómo se ha dispensado el Misterio escondido desde siglos en Dios, Creador de todas las cosas, para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora manifestada a los Principados y a las Potestades en los cielos, mediante la Iglesia, conforme al previo designio eterno que realizó en Cristo Jesús, Señor Nuestro,... (Ef. 3, 9-11).
...Misterio escondido desde siglos y generaciones, y manifestado ahora a sus santos, (Col. 1, 26).
...que nos ha salvado y nos ha llamado con una vocación santa, no por nuestras obras, sino por su propia determinación y por su gracia que nos dio desde toda la eternidad en Cristo Jesús, y que ha manifestado ahora con la Manifestación de nuestro Salvador... (2 Tim. 1, 9-10).
b) -Fase de preparación.
De una manera fragmentaria y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas,... (Hebr. 1, 1).
...procurando descubrir a qué tiempo y a qué circunstancia se refería el Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, cuando les predecía los sufrimientos destinados a Cristo y las glorias que les seguirían (1 Pe. 1, 11).
c) -Fase de la espectación.
Dios, pues, pasando por alto los tiempos de la ignorancia, anuncia ahora a los hombres que todos y en todas partes deben convertirse, porque ha fijado el día en el que va a juzgar al mundo según justicia,... (Hch. 17, 30-31).
...el tiempo de la paciencia de Dios; en orden a mostrar su justicia en el tiempo presente, para ser él justo y justificador del que cree en Jesús (Rom. 3, 26).
d) -Fase de la plenitud de los tiempos.
Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallan bajo la Ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva (Gál. 4, 4-5).
e) -Fase de la venida.
...el tiempo de la paciencia de Dios; en orden a mostrar su justicia en el tiempo presente, para ser él justo y justificador del que cree en Jesús (Rom. 3, 26).
f) -Fase hasta la Parusía.
Pues dice él: En el tiempo favorable te escuché y en el día de salvación te ayudé. ¡Mirad!, ahora es el tiempo favorable; ahora el día de salvación (2 Cor. 6, 2).
g) -Fase de los últimos días.
El Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe entregándose a espíritus engañadores y a doctrinas diabólicas,... (1 Tim. 4, 1).
h) -Fase del día escatológico.
Él os fortalecerá hasta el fin para que seáis irreprensibles en el Día de nuestro Señor Jesucristo (1 Cor. 1, 8).
i) -Fase última durante el Juicio Final.
...la revelación del justo juicio de Dios, el cual dará a cada cual según sus obras: a los que, por la perseverancia en el bien busquen gloria, honor e inmortalidad: vida eterna; mas a los rebeldes, indóciles a la verdad y dóciles y a la injusticia: cólera e indignación (Rom. 2, 6-8).
-La Salvación mesiánica fue protefizada en el Antiguo Testamento.
Anunciad su salvación día tras día,
contad su gloria a las naciones,
a todos los pueblos sus maravillas (Sal. 96, 2-3).
Yahvéh ha dado a conocer su salvación,
a los ojos de las naciones ha revelado su justicia; (Sal. 98, 2).
He aquí a Dios mi salvador: estoy seguro y sin miedo, pues Yahvéh es mi fuerza y mi canción, él es mi salvación (Is. 12, 2).
Israel será salvado por Yahvéh, con salvación perpetua (Is. 45, 17).
-Dios profetizó la victoria final de su descendencia sobre Satanás.
Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar (Gén. 3, 15).
-Las profecías de la salvación mesiánica del Antiguo Testamento se cumplen y se describen plenamente en el Nuevo Testamento.
a) -Se cumplen.
...el Ángel del Señor...le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu esposa, porque lo concebido en ella vienen del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt. 1, 20-21).
Se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verle Zacarías, se turbó y el temor se apoderó de él. El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan;...» (Lc. 1, 11-13).
...Simeón...le tomó en sus brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz, porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel» (Lc. 2, 28-32).
Pues dice él: En el tiempo favorable te escuché y en el día de salvación te ayudé.
¡Mirad!, ahora es el tiempo favorable; ahora el día de salvación (2 Cor. 6, 2).
En él también vosotros, tras haber oído la palabra de la verdad, la Buena Nueva de vuestra salvación, y creído también el él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la Promesa,... (Ef. 1, 13).
b) -Se describen.
Porque se ha manifestado la gracia salvadora de Dios a todos los hombres, que nos enseña a que, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, vivamos con sensatez, justicia y piedad en el siglo presente, aguardando la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo; el cual se entregó por nosotros a fin de rescatarnos de toda iniquidad y purificad para sí un pueblo que fuese suyo, fervoroso en buenas obras (Tit. 2, 11-14).
Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor a los hombres, él nos salvó, no por obras de justicia que hubiésemos hecho nosotros, sino según su misericordia, por medio del baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo, que él derramó sobre nosotros con largueza por medio de Jesucristo nuestro Salvador, para que, justificados por su gracia, fuésemos constituidos herederos, en esperanza, de vida eterna (Tit. 3, 4-7).
-«La plenitud de los tiempos» designa la llegada de los tiempos mesiánicos o escatológicos que dan cumplimiento a una espera larga de siglos e inicio a la era de la salvación.
El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca;... (Mc. 1, 15).
Él les contestó: «A vosotros no os toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad,...» (Hch. 1, 7).
Todo esto les acontecía en figura, y fue escrito para aviso de los que hemos llegado a la plenitud de los tiempos (1 Cor. 10, 11).
...dándonos a conocer el Misterio de su voluntad según el benévolo designio que él se propuso de antemano, para realizarlo en la plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por cabeza,... (Ef. 1, 9-10).
...y que en el tiempo oportuno ha manifestado su Palabra por la predicación a mí encomendada según el mandato de Dios,... (Tit. 1, 3).
...en últimos tiempo nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyó heredero de todo,... (Hebr. 1, 2).
...se ha manifestado ahora una sola vez en la plenitud de los tiempos, para la destrucción de pecado mediante el sacrificio de sí mismo (Hebr. 9, 26).
...Cristo, predestinado antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos a causa de vosotros;... (1 Pe. 1, 20).
-Dios es la salvación en sí misma y en la acción.
a) -En sí misma.
Yahvéh, mi luz y mi salvación,
¿a quién he de temer? (Sal. 27, 1).
...en ti está la fuente de la vida,
y en tu luz vemos tu luz (Sal. 36, 10).
¡Date prisa o auxiliarme,
Señor de mi salvación! (Sal. 38, 23).
Y dirás aquel día:
«Yo te alabo Yahvéh,...
He aquí a Dios mi salvador:
estoy seguro y sin miedo,
pues Yahvéh es mi fuerza y mi canción,
él es mi salvación» (Is. 12, 1-2).
b) -En la acción.
Yahvéh, fuerza de su pueblo,
fortaleza de salvación para su ungido.
Salva a tu pueblo, bendice a tu heredad,
pastoréalos y llévalos por siempre (Sal. 28, 8-9).
Él, el Dios de Israel,
da poder y fuerza al pueblo (Sal. 68, 36).
Oh Dios, mi rey desde el principio,
autor de la salvación en medio de la tierra,... (Sal. 74, 12).
Se dirá aquel día: «Ahí tenéis a nuestro Dios: esperamos que nos salve; este es Yahvéh en quien esperábamos; nos regocijamos y nos alegramos por su salvación» (Is. 25, 9).
Yahvéh nuestro rey: él nos salvará (Is. 33, 22).
Decid a los de corazón intranquilo:
¡Animo, no temáis! MIirad que vuestro Dios viene vengador; es la recompensa de Dios, él vendrá y os salvará (Is. 35, 4).
...y sabrás que yo soy Yahvéh tu Salvador, y el que rescata, el Fuerte de Jacob (Is. 60, 16).
-La Salvación mesiánica se atribuye exclusivamente a Dios.
De Yahvéh la salvación (Sal. 3, 9).
¡De Yahvéh la salvación! (Jon. 2, 10).
En Dios sólo el descanso de mi alma,
de él viene mi salvación;
sólo él mi roca, mi salvación,
mi ciudadela, no he de vacilar (Sal. 62, 2-3).
¡bendito sea el Señor día tras día!
El carga con nosotros, Dios de nuestra salvación (Sal. 68, 20).
-Dios se atribuye a sí mismo la obra de la salvación de los hombres.
Yo, yo soy Yahvéh, y fuera de mí no hay salvador (Is. 43, 11).
No hay otro Dios, fuera de mí. Dios justo y salvador, no hay otro fuera de mí. Volveos a mí y seréis salvados confines todos de la tierra, por que soy Dios, no existe ningún otro (Is. 45, 21-22).
-La salvación de los hombres procede de los judíos.
...porque la salvación viene de los judíos (Jn. 4, 22).
...y los patriarcas; de los cuales también procede Cristo según la carne,... (Rom. 9, 5).
6. Jesucristo Redentor. Su significado
-Su amor a los hombres prefigurado en el A. T.
-El nombre de Cristo le conviene al Redentor
-La palabra significa «Rescatador» del encarcelado
-Designa a Dios como liberador de su pueblo
-Él es el Redentor y fuera de Él no hay salvación
-Deseo realizar toda la obra redentora que el Padre le confió
-Realizó toda la obra
-El Amor de Jesucristo a los hombres fue prefigurado en el Antiguo Testamento.
El Ángel de Yahvéh se le apareció en forma de llama de fuego, en medio de una zarza. Vio que la zarza estaba ardiendo, pero que no se consumía (Ex. 3, 2).
Aclaración. «El Ángel de Yahvéh» es el mismo Dios en la forma visible en que se aparece a los hombres. Así consta en los texto más antiguos.
-El nombre de Cristo que significa ungido conviene al Redentor de los hombres.
Por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros; (Sal. 45, 7-8).
El Espíritu del Señor Yahvéh está sobre mí, por cuanto que me ha ungido Yahvéh. A anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado, a vendar los corazones rotos; a pregonar a los cautivos la liberación y a los reclusos la libertad;... (Is. 61, 1).
-La palabra «Redentor» significa: Vengador de sangre, rescatador del encarcelador del encarcelado y protector de Israel.
a) -Vengador de sangre.
El homicida debe morir. El mismo vengador de sangre dará muerte al homicida: en cuanto lo encuentre, lo matará (Núm. 35, 19).
b) -Rescatador del encarcelado.
Noemi dijo a su Nuera: «Bendito sea Yahvéh que no deja de mostrar su bondad hacia los vivos y los muertos.» Le dijo Noemí: «Ese hombre es nuestro pariente, es de nuestros goeles (Rut 2, 20).
Aclaración. «Goel» significa «rescatador».
c) -Protector de Israel.
No temas, gusano de Jacob, oruga de Israel: yo te ayudo -oráculo de Yahvéh- y tu redentor es el Santo de Israel (Is. 41, 14).
Su Redentor esforzado. Yahvéh Sebaot se llama. El tornará la defensa de su causa... (Jer. 50, 34).
-La palabra «Redentor» designa a Dios como libertador de su pueblo.
Así dice Yahvéh que os ha rescatado, el Santo de Israel (Is. 43, 14).
Así dice el rey de Israel y su redentor Yahvéh Sebaot (Is. 44, 6).
Así dice Yahvéh, tu redentor, el que te formó desde el seno (Is. 44, 24).
Nuestro redentor, cuyo nombre es Yahvéh Sebaot, el Santo de Israel,... (Is. 47, 4).
Así dice Yahvéh, tu redentor, el Santo de Israel (Is. 48, 17).
Vendrá para rescatar a Sión y a aquellos de Jacob que se conviertan de su rebeldía. -Oráculo de Yahvéh- (Is. 59, 20).
-Jesucristo es el Redentor de los hombres y fuera de él no hay salvación posible.
Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto (Jn. 10, 9).
Nadie viene al Padre sino por mí (Jn. 14, 6).
Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos (Hch. 4, 12).
-Jesucristo deseo realizar toda la obra redentora que el Padre le confió.
Les dice Jesús: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra» (Jn. 4, 34).
...porque ha bajado de cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: que no se pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día» (Jn. 6, 38-40).
-Jesucristo realizó toda la obra redentora que el Padre le confió.
Pero yo tengo un testimonio mejor que el Juan; porque las obras que el Padre me ha encomendado llevar a cabo, las mismas obras que realizo, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado (Jn. 5, 36).
Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar (Jn. 17, 4).
Cuando Jesús tomó el vinagre, dijo: «Todo está cumplido.» Inclinó la cabeza y entregó el espíritu (Jn. 19, 30).
7. Jesucristo Redentor. La redención
-Consiste en la liberación de la esclavitud del pecado
-Nos libró de la potestad del diablo
-Hizo posible nuestra salvación con su pasión y con su muerte a modo de Redención.
-La obra redentora muestra su excelencia en la obediencia al Padre, en la cancelación de muestras deudas y en nuestra justificación
-El modo de redención fue el más conveniente para mover a los hombres a conservarse libres de pecado
-Se entregó a sí mismo al eterno Padre para rescatar a todos los hombres del pecado.
-Cristo opone el influjo de la redención a las consecuencias de la culpa
-La Redención consiste en la liberación de la esclavitud del pecado, de la carne, de la muerte y del diablo.
a) -El Espíritu Santo se nos comunica como autor de la vida sobrenatural y nos libra de la dominación del pecado.
Porque la Ley del Espíritu que da la vida en Cristo Jesús te liberó de la Ley del pecado y de la muerte (Rom. 8, 2).
b) -Cristo no nos libra de la tentación, sino que nos da la gracia para que la resistimos.
Pues lo que era imposible a la ley reducida a la importancia por la carne, Dios, habiendo enviado a su propio Hijo...condenó el pecado de la carne, a fin de que la justicia de la ley se cumpliera en nosotros que seguimos una conducta, no según la carne, sino según el espíritu. Efectivamente, los que viven según la carne, desean lo carnal; mas los que viven según el espíritu lo espiritual. Pues las tendencias de la carne son muerte; mas las del espíritu son vida y paz (Rom. 8, 3-6).
c) -La dominación de la muerte quedó vencida en cuanto que la muerte no puede separarnos de la caridad de Cristo.
Pues estoy seguro de que ni la muerte...ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro (Rom. 8, 38-39).
d) -Cristo nos ha traído la libertad respecto del diablo, haciéndonos posible liberarnos de su yugo con su gracia, pero resistiendo nosotros cuanto podamos.
...ahora el príncipe de este mundo será echado abajo (Jn. 12, 31).
Sed sobrios y velad. Vuestro adversario el Diablo ronda como león rugiente, buscando a quien devorar. Resistirles firmes en la fe (Rom. 5, 8).
Someteos pues a Dios; resistid al diablo y él huirá de vosotros. Acercaos a Dios y él se acercará a vosotros (Sant. 4, 7).
El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo (1 Jn. 3, 8).
Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Engendrado de Dios le guarda y Maligno no llega a tocarle (1 Jn. 5, 18).
Resumiendo:
Cristo nos ha redimido en el sentido de que nos ha proporcionado los medios suficientes y eficaces para nuestra salvación.
-Cristo nos redimió de la potestad del Diablo.
Él nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al Reino del Hijo de su amor, en quien tenemos la redención: el perdón de los pecados (Col. 1, 13).
-Cristo hizo posible nuestra salvación con su pasión y con su muerte, a modo de Redención.
Redención es la restitución del estado de esclavitud al estado de libertad, pagando por ello un precio.
Redención, en sentido teológico, es la restitución de los hombres a la libertad de los hijos de Dios, hecha por la obra satisfactoria y meritoria de Cristo en el sacrificio consumado de la Cruz.
...el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos (Mt. 20, 28).
¡Habéis sido bien comprados! (1 Cor. 6, 20).
Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, pues dice la Escritura «Maldito todo aquel que está colgado de un madera»,... (Gál. 3, 13).
...envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley... (Gál. 4, 4-5).
...sabiendo que habéis sido rescatados de la conducta necia heredada de vuestros padres, no con algo caduco, oro o plata, sino con una sangre preciosa, como de cordero sin tacha y sin mancilla (1 Pet. 1, 18).
...porque fuiste degollado y con tu sangre compraste para Dios hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación... (Apoc. 5, 9).
-La obra redentora de Jesucristo muestra su excelencia, grandeza y trascendencia en su obediencia al Padre, en la cancelación de nuestras deudas y en nuestra justificación por su sangre.
a) -En la obediencia al Padre.
...y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz (Fil, 2, 8).
b) -En la cancelación de nuestras deudas.
¡Habéis sido bien comprados! (1 Cor. 6, 20).
Canceló la nota de cargo que había contra nosotros, la de las prescripciones con sus cláusulas desfavorables, y la suprimió clavándola en la Cruz (Col. 2, 14),
...el mismo que, sobre el madero, llevó nuestros pecados en su cuerpo, a fin de que, muertos a nuestro pecados, viviéramos para la justicia; con cuya heridas habéis sido curados (1 Pe. 2, 24).
c) -En nuestra justificación con su sangre.
¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos de la cólera! (Rom. 5, 9).
-El modo de redimir Jesucristo a los hombres fue el más conveniente para moverlos a conservarse libres de pecado.
¡Habéis sido bien comprados! Glorificad, por tanto, a Dios en vuestro cuerpo (1 Cor. 6, 20).
¡Habéis sido bien comprados! No os hagáis esclavos de los hombres. Hermanos, permanezca cada cual ante Dios en el estado en que fue llamado (1 Cor. 7, 23-24).
-Jesucristo se entregó a sí mismo al eterno Padre para rescatar a todos los hombres del pecado.
...Jesucristo, que se entregó a sí mismo por nuestros pecados, para librarnos de este perverso mundo, según la voluntad de nuestros Dios y Padre,... (Gál. 1, 4).
...Cristo Jesús, hombre también que se entregó a sí mismo como rescate por todos (1 Tim. 2, 5-6).
...Jesucristo, el cual se entregó por nosotros a fin de rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo que fuese suyo, fervoroso en buenas obras (Tit. 2, 14).
-Jesucristo opone el influjo universal de la redención a las consecuencias universales de la culpa de Adán.
Si por el delito de uno sólo murieron todos, ¡Cuánto más la gracia de Dios y don otorgado por la gracia de un sólo hombre Jesucristo, se han desbordado sobre todos! (Rom. 5, 15).
En efecto, si por el delito de uno sólo reinó la muerte por un sólo hombre ¡con cuánta más razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia, reinarán en la vida por uno sólo, por Jesucristo! (Rom. 5, 17).
Así pues, como el delito de uno sólo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de la justicia de uno sólo procura toda la justificación que da la vida (Rom. 5, 18).
En efecto, así como por la desobediencia de un sólo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno sólo todos serán constituidos justos (Rom. 5, 19).
8. Jesucristo Redentor. Bienes
-La abundancia de los bienes concedidos fue mayor que la de los males sobrevenidos por el pecado de Adán
-Las ventajas son de gracia y de vida
-Los hombres son hechos hijos de Dios
-Todos los hombres tienen acceso a Dios por lo méritos de la Redención
-Los hombres pueden recibir los frutos de la redención en sus almas en su estado de «viadores» y en sus cuerpos en el de la «bienaventuranza»
-La Redención queda consumada por la Resurrección de Jesucristo
-La aplicación de los méritos a los hombres exige la disposición de éstos
-El hombre caído nunca hubiera podido redimirse a sí mismo
-La abundancia de los bienes concedidos a los hombres por virtud de la redención de Cristo, fue mayor que la de los males sobrevenidos al mundo por el delito de Adán.
La Ley, en verdad, intervino para que abundara el delito; pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia;... (Rom. 5, 20).
-Las ventajas sobrenaturales que nos trajo Cristo sobre el pecado de Adán son de gracia y de vida.
a) -De gracia.
Si por el delito de uno sólo murieron todos ¡cuánto más la gracia de Dios y el don otorgado por al gracia de un sólo hombre Jesucristo, se han desbordado sobre todos! (Rom. 5, 15).
b) -De vida.
En efecto, si por el delito de uno sólo reinó la muerte por un sólo hombre ¡con cuánta más razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia, reinarán en la vida en uno sólo, por Jesucristo! (Rom. 5, 17).
-Los hombres son hechos hijos de Dios en virtud de la obra de la redención.
...pues habéis sido reengendrados de un germen no corruptible, sino incorruptible, por medio de la palabra de Dios viva y permanente...Y esta es la Palabra: la Buena Nueva anunciada a vosotros (1 Pe. 1, 23).
-Todos los hombres creyentes tienen acceso a Dios en virtud de los méritos de la redención de Jesucristo.
...Jesucristo, por quien hemos obtenido también mediante la fe, el acceso a esta gracia en la cual nos hallamos,... (Rom. 5, 2).
Aclaración. «Esta gracia» es el favor de vivir en la amistad divina.
Pues por él, unos y otros tenemos acceso al Padre en un mismo Espíritu (Ef. 2, 18).
...Cristo Jesús, Señor nuestro, quien mediante la fe en él, nos da valor para llegarnos confiadamente a Dios (Ef. 3, 12).
Y, a vosotros, que en otro tiempo fuisteis extraños y enemigos, por vuestros pensamientos y malas obras, os ha reconciliado ahora, por medio de la muerte en su cuerpo de carne, para presentarnos santos, inmaculados e irreprensibles delante de Él;... (Col. 1, 21-22).
Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no queda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual a nosotros, excepto en el pecado. Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para ser socorridos en el tiempo oportuno (Hebr. 4, 15-16).
...ya que la Ley no llevó nada a la perfección, pues no era más que introducción a una esperanza mejor, por la cual nos acercamos a Dios (Hebr. 7, 19).
Aclaración: «Ley» se refiere a la Ley antigua.
-Los hombres pueden recibir los frutos de la redención de Cristo en sus almas durante su estado de «viadores», pero en sus cuerpos los podrán recibir en el estado glorioso de la bienaventuranza.
Pero nosotros somos ciudadanos del cielo, donde esperamos como Salvador al Señor Jesucristo, el cual transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo, en virtud del poder que tiene de someter a sí todas las cosas (Fil. 3, 20).
-La redención de los hombres queda consumada por la resurrección de Jesucristo. Sus almas son regeneradas por la fe y la justicia y sus cuerpos serán resucitados a imitación del suyo.
a) -Regeneración de sus almas.
...mas si Cristo está en vosotros, aunque el cuerpo haya muerto ya a causa del pecado, el espíritu es vida a causa de la justicia (Rom. 8, 10).
Porque, si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo. Pues con el corazón se cree para conseguir la justicia, y con la boca se confiesa para conseguir la salvación (Rom. 10, 9-10).
b) -Resurrección de sus cuerpos.
Y si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquel que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos dará también la vida a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros (Rom. 8, 11).
Ahora bien, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos ¿cómo andan diciendo algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó (1 Cor. 15, 12-13).
-La aplicación de los méritos de la redención de Jesucristo para salvar a los hombre, exige, de cada uno de estos, la disposición subjetiva de recibirlos.
Deje el malo su camino, el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Yahvéh, que tendrá compasión de él, a nuestro Dios, que será grande en perdonar (Is. 55, 7).
Si el malvado se aparta del mal que ha cometido, para practicar el derecho y la justicia, conservará su vida. Ha abierto los ojos y se ha apartado de todos los crímenes que había cometido; por eso vivirá sin duda, no morirás (Ez. 18, 27-28).
Cuando el malvado se aparta de su maldad y observa el derecho y la justicia, vive por ello (Ez. 33, 19).
Les dirá pues: «Así Yahvéh Sebaot: Volveos a mí -oráculo de Yahvéh Sebaot- y yo me volveré a vosotros, dice Yahvéh Sebaot (Zac. 1, 3).
-El hombre caído nunca hubiera podido redimirse a sí mismo.
...todos pecaron y están privados de la gloria de Dios- y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió como instrumento de propiciación... (Rom. 3, 23-25).
9. Jesucristo Redentor. Universalidad
-El amor infinito es causa de efectuar una redención universal
-La universalidad antropológica prefigurada en el A. T.
-La antropológica y geográfica profetizada en el A. T.
-Universal, antropológica y geográficamente
-Cristo murió para redimir a todos los hombres
-También por los que vivieron antes de la encarnación
-Y para reconciliar a todos los seres creados ángeles y hombres, inocentes y pecadores.
-Podría ser eficaz a los habitantes de otros mundos
-El amor infinito y eterno que Dios tiene a los hombres es la causa de efectuar una redención universal para todos ellos y de hacerlos hijos adoptivos suyos.
Porque tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna (Jn. 3, 16).
En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él (1 Jn. 4, 9).
-La universalidad antropológica de la redención fue prefigurada en el Antiguo Testamento.
El Ángel de Yahvéh llamó a Abraham por segunda vez desde los cielos y dijo: «Por mí mismo juro, oráculo de Yahvéh, que por haber hecho esto, por no haberme negado tu hijo, tu único, yo te colmaré de bendiciones y acrecentará muchísimo tu descendencia como las estrellas del cielo y como las arenas de la playa, y se adeñuará tu descendencia de la puerta de sus enemigos (Gén. 22, 15-17).
-La universalidad antropológica y geográfica de la redención de Jesucristo fue profetizada en el Antiguo Testamento.
a) -La universalidad antropológica.
Yo, Yahvéh, te he llamado en justicia, te así de la mano, te formé, y te he destinado a ser alianza del pueblo y luz de las gentes, para abrir los ojos a los ciegos, para sacar del calabozo al preso, de la cárcel a los que viven en tinieblas (Is. 42, 6-7).
b) -La universalidad geográfica.
...dice Yahvéh... «...Te voy a poner por luz de las gentes para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra» (Is. 49, 6).
-La Redención de Cristo fue universal, antropológica y geográficamente.
a) -Antropológicamente.
Y murió por todos, para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos (2 Cor. 5, 15).
...Jesucristo, que se entregó a sí mismo por nuestro pecados, para librarnos de este perverso mundo,... (Gál. 1, 4).
...Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos (1 Tim. 2, 6).
b) -Geográficamente.
Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero (1 Jn. 2, 2).
-De conformidad con su voluntad salvífica universal Cristo derramó su sangre y murió para redimir a todos los hombres sin excepción.
Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él (Jn. 3, 17).
Y murió por todos, para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos (Jn. 5, 15).
Porque hay un sólo Dios, y también un sólo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos (1 Tim. 2, 5-6).
...tenemos puesta la esperanza en Dios vivo, que es el salvador de todos los hombres... (1 Tim. 4, 10).
Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero (1 Jn. 2, 2).
-Cristo padeció y murió también por los hombres que vivieron antes de la encarnación.
Fue entregado por nuestros pecados y fue resucitado para nuestra justificación (Rom. 4, 25).
Si por el delito de uno sólo murieron todos ¡cuánto más con la gracia de Dios y el don otorgado por la gracia de un sólo hombre Jesucristo, se han desbordado sobre todos! (Rom. 5, 15).
Aclaración. No hay dificultad ninguna en admitir esta verdad de parte de la voluntad de Dios que ciertamente quiere la salvación de todos los hombres.
Esto es bueno y agradable a Dios nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad (1 Tim. 2, 3).
-La Redención de Jesucristo tiene eficacia superabundante para reconciliar a todos los seres creados, ángeles y hombres, inocentes o pecadores.
...dándonos a conocer el Misterio de su voluntad...para realizarlo en la plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra (Ef. 1, 9-1.
...pues Dios tuvo a bien hacer residir en él toda la Plenitud y reconciliar por él y para él todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos (Col. 1, 19-20).
Aclaración. No consta que los Ángeles hayan sido redimidos por Cristo, ni que le deban su salvación ni que sean participantes de su gracia por los méritos de su redención. Sí consta la redención de los hombres.
Pues del mismo modo que en Adán mueren todos, así también todos revivirán en Cristo (1 Cor. 15, 22).
Esto no supone la salvación colectiva de todos y cada uno de ellos, pues ésta depende de la aceptación y cumplimiento de la Ley promulgada para cada uno de ellos.
-La Redención de Jesucristo podría ser eficaz a los habitantes de otros mundos, caso de que estos estuviesen habitados por seres humanos necesitados de la misma.
Puede admitirse que otros mundos estén habitados, pues son muchísimos los astros en condiciones de vida y Dios no hace sus obras inútiles. Esto no quiere afirmar que sus habitantes sean como nosotros ni que existan en el mismo tiempo que en nuestro planeta.
Suponiendo hombres en otros mundos, a éstos les puede aprovechar la Redención de Cristo.
a) - por participación de sus méritos, pues Dios pudo decretar que la redención aprovechase a todos los racionales culpables, dondequiera que se hallasen, con tal admitieran la fe en este Misterio y se aprovechasen de sus beneficios infinitos. Para consumar la Redención Dios pudo escoger el menor de los Planetas, lo mismo que escogió la nación más despreciada y el lugar más humilde de Palestina.
Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo, para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte (1 Cor. 1, 27).
b) -Por simple revelación de la obra de Cristo que ha realizado ahora o el día de Juicio final, daría a Dios una gloria incomparable, aunque hubiese quienes no se aprovechasen, y redimiría a los que sí la aceptasen. Así Cristo reconciliaría entre sí a todos los seres creados, inocentes, o pecadores.
...según el benévolo designio que él se propuso de antemano, para realizarlo en la plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra (Ef. 1, 10).
...pues Dios tuvo a bien hacer residir en él toda la Plenitud, y reconciliar por él y para él todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos (Col. 1. 19-20).
10. Jesucristo. Pasión. Prefiguración y profecías
-La Pasión prefigurada en el A. T.
-Fue profetizada
-Hechos de la Pasión profetizados en el A. T.
-Jesucristo profetizó su pasión, muerte y resurrección
-Jesucristo profetizó hechos de su pasión
-Y de después de su pasión
-La Pasión y muerte de Jesucristo fueron prefiguradas en el Antiguo Testamento.
a) -Con la muerte de Abel.
Caín dijo a su hermano Abel: «Vamos afuera.» Y cuando estaban en el campo, se lanzó Caín contra su Hermano Abel y lo mató (Gén. 4, 8).
b) -Con el Sacrificio de Isaac.
Llegados al lugar que la había dicho Dios, construyó allí Abraham el altar, y dispuso la leña; luego ató a Isaac, su hijo, y le puso sobre el ara, encima de la leña. Alargó Abraham la mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo (Gén. 22, 9-10).
-La Pasión de Jesucristo fue profetizada en el Antiguo Testamento.
Así como se asombraron de él muchos -pues tan desfigurado tenía el aspecto que no parecía hombre, ni su apariencia era humana-... (Is. 52, 14).
...indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado, cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por lo rebeldes (Is. 53, 12).
-Muchos hechos de la Pasión de Jesucristo fueron profetizados en el Antiguo Testamento.
a) - Que será vendido por 30 monedas.
Después les dije: «Si os parece bien, dadme mi jornal: si no dejadlo.» Ellos pesaron mi jornal: treinta siclos de plata. Mas Yahvéh me dijo: «¡Échalo al tesoro, esa lindeza de precio en el que he sido valorado por ellos!» (Zac. 11, 12-13).
b) -Que sería contado entre los malhechores.
...indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado, cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por los rebeldes (Is. 53, 12).
c) -Que iba a ser azotado, abofeteado, insultado y escupido.
Habla el Siervo de Yahvéh: ...Ofrecí mis espaldas a los que me golpeaban, mil mejillas a los que mesaban mi barba. Mi rostro no hurté a insultos y salivazos (Is. 50, 6).
d) -Que iba a ser condenado a muerte.
...por nuestras rebeldías fue entregado a la muerte... (Is. 53, 8).
e) -Que le despojarán de sus vestiduras.
Me observan y me miran,
repártense entre sí mis vestiduras
y se sortean mi túnica (Sal. 22, 18-19).
f) -Que le taladrarán las manos y los pies.
Perros innumerables me rodean,
una banda de malvados me acomete;
atan mis manos y mis pies,
cuentan todos mis huesos.
Aclaración. Atan, en griego: han cavado; en siriaco: han herido; en la Vulgata: han taladrado (Sal. 22, 17).
g) -Que le atormentaría la sed.
Mi paladar está seco lo mismo que una teja y mi lengua pegada a mi garganta; (Sal. 22, 16).
h) -Que le darían a beber hiel y vinagre.
Veneno me han dado por comida,
en mi sed me han abrevado con vinagre (Sal. 69, 22).
i) -Que se mofarían de Él.
...todos los que me ven de mí se mofan,
tuercen los labios, menean la cabeza... (Sal. 22, 8).
Aclaración. Todas estas profetas se cumplieron exactamente en la persona de Jesucristo durante su Pasión.
-Jesucristo profetizó su Pasión, su muerte y resurrección.
Dijo: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día» (Lc. 9, 22).
Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser condenado a muerte y resucitar al tercer día (Mt. 16, 21).
Yendo un día juntos por Galilea, les dijo Jesús: «El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres; le matarán, y al tercer día resucitará.» Y se entristecieron mucho (Mt. 17, 22).
Respondió él: «...Así también el Hijo del hombre tendrá que padecer de parte de ellos» (Mt. 17, 12).
Cuando iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomó aparte a los Doce y les dijo por el camino: «Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, para burlarse de él, azotarle y crucificarle, y al tercer día resucitará» (Mt. 20, 17-19).
-Jesucristo profetizó varios hechos que habían de suceder durante su Pasión.
a) -La traición de Judas.
Y mientras comían, dijo: «Yo os aseguro que me entregará uno de vosotros» (Mt. 26, 21).
b) -La entrega a los gentiles, para burlarse de él, azotarle y crucificarlo.
...Jesús...tomó aparte a los Doce, y les dijo...«Mirad que subimos a Jerusalén y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, para burlarse de él, azotarle y crucificarle,...» (Mt. 20, 17-19).
c) -La negación de Pedro.
Dícele Jesús: «Yo te aseguro que esta misma noche, antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces» (Mt. 26, 34).
Aclaración. El cumplimiento exacto de estas profecías es un milagro moral que demuestra que Jesucristo es Dios.
-Jesucristo profetizó varios hechos que habían de suceder después de su pasión.
a) -Su muerte.
...Jesús...tomó aparte a los Doce, y les dijo...«Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, para burlarse de él, azotarle y crucificarle,... (Mt. 20, 17-19).
b) -Su resurrección.
...y al tercer día resucitará» (Mt. 20, 19).
c) -La dispersión de los apóstoles.
Entonces les dice Jesús: «Todos vosotros os vais escandalizar de mí esta noche, porque está escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño (Mt. 26, 31).
d) -Las persecuciones de los apóstoles.
A estos doce envió Jesús después de haberles dado estas instrucciones: «...Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; y por mí os llevarán ante tribunales y reyes... (Mt. 10, 5. y 17-18).
e) -La destrucción de Jerusalén.
Al acercarse y ver la ciudad -Jerusalén- lloró por ella, diciendo: «...Porque vendrán días sobre ti, en que tus enemigos te rodearán de empalizadas, te cercarán y te apretarán por todas partes, y te estrellarán contra el suelo a ti y a tus hijos que estén dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra,... (Lc. 19, 41-44).
f) -La perennidad de la Iglesia.
...Jesús le respondió: «...Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra Edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella...» (Mt. 16, 17-18).
Aclaración. Las puertas, personificadas evocan las potencias del Mal.
11. Jesucristo. Pasión. Necesidad
-La Pasión no fue absolutamente necesaria para redimir a los hombres de sus pecados, pero sí lo fue relativamente
-No fue absolutamente necesaria pero padeció para mostrar su amor infinito con la mayor prueba de amor
-La Pasión de Jesucristo no fue absolutamente necesaria para redimir a los hombres de sus pecados, pero sí lo fue relativamente.
Una cosa es absolutamente necesaria para conseguir un fin, cuando no se puede sustituir por otra, y relativamente necesaria cuando sí se puede sustituir por otra.
...el Hijo del hombre se marcha según está determinado. Pero ¡ay de aquel por quien es entregado! (Lc. 22, 22).
...y les dijo: «Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día... (Lc. 24, 46).
Aclaración. Supuesto el decreto de Dios, los hombres podían ser liberados de sus pecados solamente por la pasión y muerte de Cristo, pero de suyo este modo de redención no fue el único posible.
-La Pasión de Jesucristo no fue absolutamente necesaria para redimir a los hombres de sus pecados. Pero padeció y murió para demostrarles su amor infinito con la mayor prueba de amor.
Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos (Jn. 15, 13).
...mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros (Rom. 5, 8).
En esto hemos conocido lo que es el amor: en que él dio su vida por nosotros (1 Jn. 3, 16).
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados (1 Jn. 4, 10).
12. Jesucristo. Pasión. Tormentos
-Padeció todo género de tormentos dolorosísimos
-Su alma sufrió los tormentos con la misma intensidad que sino hubiese estado unida a la divinidad
-Fueron los más dolorosos de la vida presente
-En la pasión actúa la potencia diabólica
-Cristo padeció todo género de tormentos dolorosísimos.
a) -En la cabeza.
Salió entonces Jesús fuera llevando la corona de espinas,... (Jn. 19, 5).
b) -En la espalda.
Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle (Jn. 19, 1).
c) -En la cara.
Entonces se pusieron a escupirle en la cara y a abofetearle; y otros a golpearle,... (Mt. 26, 67).
d) -En las manos y en los pies.
Era la hora tercia cuando le crucificaron (Mc. 15, 25).
-Cristo sufrió toda clase de tormentos dolorosísimos de orden espiritual y moral.
a) -En su alma.
Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia (Mt. 26, 37).
b) -En el honor.
Y cuando el procurador les dijo: «¿A cual de los dos queréis que os suelte?», respondieron: «¡A Barrabás!» (Mt. 27, 21).
c) -En su fama.
Entonces se lo entregó para que fuera crucificado (Jn. 19, 16).
-El alma de Jesucristo sufrió los tormentos de la Pasión con la misma intensidad que si no hubiese estado unida a la divinidad.
Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo,, comenzó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dice: «Mi alma está triste hasta el punto de morir;...» (Mt. 26, 37-38).
-Los dolores sufridos por Jesucristo durante su Pasión fueron los más intensos de la vida presente.
Vosotros, todos los que pasáis por el camino,
mirad y ved
si hay dolor semejante
al dolor que se me inflige,
con el que Yahvéh me ha herido
el día de su ardiente cólera (Lam. 1, 12).
-En el drama de la Pasión de Jesucristo, actúa la potencia diabólica.
Entonces Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que era del número de los Doce,... (Lc. 22, 3).
Jesús les respondió: «¿No os he elegido yo a vosotros, los Doce? Y uno de vosotros es un diablo.» Hablaba de Judas, hijo de Simón Iscariote, porque éste le iba a entregar, uno de los Doce (Jn. 6, 70-71).
Ahora es el juicio de este mundo; ahora el Príncipe de este mundo será echado abajo (Jn. 12, 31).
Y, mojando el bocado, lo toma y se lo da a Judas, hijo de Simón Iscariote. Y entonces, tras el bocado, entró en él Satanás (Jn. 13, 26-27).
13. Jesucristo. Pasión. Causas
-Padeció por voluntad del Padre y de sí mismo
-El Padre entregó a su Hijo a la Pasión y a la muerte
-Se hizo solidario de la maldición de Dios
-La causa eficiente y directa fueron los perseguidores
-La causa eficiente e indirecta fue el mismo Cristo
-Jesucristo padeció y murió por voluntad de Dios Padre y de sí mismo.
Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marchó por su camino, y Yahvéh descargó sobre él la culpa de todos nosotros. Fue oprimido, y él se humilló y no abrió la boca (Is. 53, 6-7).
-Dios Padre entregó a su Hijo a la Pasión y a la muerte.
...Yahvéh descargó sobre él la culpa de todos nosotros (Is. 53, 6).
Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con su fuerte voz: «¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?» esto es: «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?» (Mt. 27, 46).
-Jesucristo se hizo solidario de la maldición de Dios, que la violación de la Ley hacia pesar sobre ellos.
...Dios, habiendo enviado a su propio Hijo en una carne semejante a la del pecado, y en orden al pecado, condenó el pecado de la carne, a fin de que la justicia de la Ley se cumpliera en nosotros que seguimos una conducta, no según la carne, sino según el espíritu (Rom. 8, 3-4).
A quien no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que viniésemos a ser justicia de Dios en él (2 Cor. 5, 21).
Canceló la nota de cargo que había contra nosotros, la de las prescripciones con sus cláusulas desfavorables, y la suprimió clavándola en la cruz (Col. 2. 14).
-La causa eficiente y directa de la Pasión y de la muerte de Jesucristo fueron sus perseguidores.
...el Hijo del hombres será entregado a los sumos sacerdotes y escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, para burlarse de él, azotarle y crucificarle,... (Mt. 20, 18-19).
...y después de azotarle le matarán, y al tercer día resucitará (Lc. 18, 33).
...hicisteis morir al Jefe que lleva ala vida (Hch. 3, 15).
-La causa eficiente e indirecta de la Pasión y muerte de Jesucristo fue el mismo Jesucristo.
El Padre me ama porque doy mi vida para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente (Jn. 10, 18).
...Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma (Ef. 5, 2).
14. Jesucristo. Pasión. Efectos
-Nos liberó a modo de mérito
-Y de satisfacción
-Fue causa de nuestra salvación
-La satisfacción fue más que suficiente para satisfacer todos los pecados del género humano
-Otros efectos de la Pasión y muerte
-Su sangre derramada produce grandiosos efectos salvíficos por su Iglesia
-Cristo exaltado sobre todas las categorías cósmicas
-La Pasión de Jesucristo nos liberó a los hombres a modo de mérito.
Mérito «en concreto» es una obra buena hecha en obsequio a Dios para moverlo a retribución de un don sobrenatural.
Mérito «en abstracto» es el valor de la obra buena en orden al premio.
El mérito mira al premio y la satisfacción al derecho que se ha resarcir.
...y llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen (Hebr. 5, 9).
Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero (1 Jn. 2, 2).
-La Pasión de Jesucristo libró a los hombres de sus pecados por modo de satisfacción.
Satisfacción es la compensación de la injuria inferida.
Satisfacción «en concreto» es la acción o pasión recibida voluntariamente para resarcir el honor herido.
Satisfacción «en abstracto» es el valor de la obra del que honra en orden a reparar el honor herido.
El hombre incurre en doble reato por el pecado: de pena y de culpa.
Reato de pena es la obligación de sufrir el castigo merecido por los pecados.
Reato de culpa es la obligación de reparar la injuria inferido a Dios por el pecado.
(Lo que yo no he robado tengo que devolver) (Sal. 69, 5).
Aclaración. Alude a Jesucristo que repara al Padre el honor que Él no le ha quitado.
-La Pasión de Cristo fue causa de nuestra salvación de cuatro motivos distintos: por vía de mérito, de satisfacción, de sacrificio y de redención.
a) -Por vía de mérito.
Mérito es el valor de una obra digna de recompensa.
El mérito de Cristo fue universal, sobreabundante e infinito.
1º -Universal.
...Así como por la desobediencia de un sólo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno sólo todos serán constituidos justos (Rom. 5, 19).
2º -Sobreabundante.
La Ley, en verdad, intervino para que abundara el delito; pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia (Rom. 5, 20).
3º -Infinito.
La unión hipostática confería a todos los actos de Cristo un valor infinito.
b) -Por vía de satisfacción.
Satisfacción es la compensación de una injuria inferida, según igualdad de justicia.
La Pasión de Cristo es causa de satisfacción de los pecados de todos los hombres, o sea que ofreció al Padre una reparación universal, sobreabundante, intrínseca y de rigurosa justicia por los pecados de todos los hombres.
Él ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. Él soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados (Is. 53, 5).
...indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado, cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por los rebeldes (Is. 53, 12).
...la redención realizada por Cristo Jesús, a quien Dios exhibió como instrumento de propiciación por su propia sangre,... (Rom. 3, 25).
...Aquel que juzga con justicia; el mismo que, sobre el madero, llevó nuestros pecados en su cuerpo, a fin de que, muertos a nuestros, viviéramos para la justicia; con cuyas heridas habéis sido curados (1 Pe. 2, 23-24).
...Jesucristo, el justo. Él es víctima de propiciación por nuestro pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero (1 Jn. 2, 2).
c) -Por vía de sacrificio.
La Pasión y muerte de Cristo en la Cruz tiene razón de verdadero sacrificio en sentido estricto.
Fue oprimido, y él se humilló y no abrió la boca. Como un cordero al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco él abrió la boca (Is. 53, 7).
Porque nuestro cordero pascual, Cristo, ha sido inmolado (1 Cor. 5, 7).
...vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma (Ef. 5, 2).
...se ha manifestado ahora una sola vez, en la plenitud de los tiempos, para destrucción del pecado mediante el sacrificio de sí mismo (Hebr. 9, 26).
d) -Por vía de redención.
Redimir es volver a adquirir una cosa perdida.
Jesucristo causó nuestra salud por vía de redención, con su pasión y con su muerte.
1º -De la redención en general.
...el Hijo de hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos (Mt. 20, 28).
...Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos (1 Tim. 2, 6).
...Jesucristo, el cual se entregó por nosotros a fin de rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo que fuese suyo, fervoroso en buenas obras (Tit. 2, 14).
...sabiendo que habéis sido rescatados de la conducta necia heredada de vuestros padres, no con algo caduco, oro o plata, sino con una sangre preciosa, como de cordero sin tacha y sin mancilla (1 Pe. 1, 18-19).
2º -De la redención en particular.
-del pecado,
En él tenemos por medio de su sangre la redención, el perdón de los delitos, según la riqueza de su gracia... (Ef. 1, 7).
-de la pena del pecado,
...Cristo Jesús, a quien Dios exhibió como instrumento de propiciación por su propia sangre, mediante la fe, para mostrar su justicia, pasando por alto los pecados cometidos anteriormente,... (Rom. 3, 25).
-de la muerte.
...Cristo Jesús, quien ha destruido la muerte y ha hecho irradiar luz de vida y de inmortalidad por medio del Evangelio,... (2 Tim. 1, 10).
-de la potestad del diablo,
Y una vez despojados por Principados y las Potestades,... (Col. 2, 15).
Por lo tanto, así somos los hijos participan de la sangre y de la carne, así también participó él de las mismas, para aniquilar mediante la muerte al Señor de la muerte, es decir, al Diablo, y a libertar a cuantos, por temor de la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud (Hebr. 2, 14-15).
-de la ley Mosaica.
Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva (Gál. 4, 4-5).
-La satisfacción ofrecida por Cristo al Eterno Padre en su Sagrada Pasión y muerte fue más que suficiente para satisfacer todos los pecados del género humano.
La ley, en verdad, intervino para que abundara el delito; pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia;... (Rom. 5, 20-21).
Aclaración. El Redentor, no sólo bastó para su misión, sino que se excedió sobreabundantemente.
-Otros efectos de la Pasión y muerte de Jesucristo son: El perdón de los pecados, la liberación de la esclavitud del diablo, la liberación de la pena debida por los pecados, la infusión de la gracia, la reconciliación con Dios; el aumento de la gracia, la reparación después de la caída de Adán, la apertura de las puertas del cielo y el merecimiento de la fundación de la Iglesia.
a) -El perdón de los pecados.
...nos ha lavado con su sangre de nuestros pecados... (Apoc. 1, 5).
b) -La liberación de la esclavitud de Satanás.
Ahora es el juicio de este mundo; ahora el Príncipe de este mundo será echado abajo. Cuando yo sea levantado de la tierra atraeré a todos hacia mí (Jn. 12, 31-32).
Él nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al Reino del Hijo de su amor, en quien tenemos la redención: el perdón de los pecados (Col. 1, 13-14).
c) -La liberación de la pena debida por los pecados.
¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! (Is. 53, 4).
...alegraos en la medida en que participáis en los sufrimientos de Cristo, para que también os alegréis alborozados en al revelación de su gloria (1 Pe. 4, 13).
d) -La infusión de la gracia.
Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo (Jn. 1, 17).
...y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús,... (Rom. 3, 24).
e) -La reconciliación con Dios.
Pero si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo el justo (1 Jn. 2, 12).
f) -El aumento de la gracia.
Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia (Jn. 10, 10).
g) -La reparación después de la caída.
Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero (1 Jn. 2, 2).
h) -La apertura de las puertas del cielo.
Teniendo, pues, hermanos, plena seguridad para entrar en el santuario en virtud de la sangre de Jesús,... (Hebr. 10, 19).
i) -el merecimiento de la fundación de la Iglesia.
Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como vigilantes para pastorear la Iglesia de Dios, que él se adquirió con su propia sangre (Hch. 20, 28).
-La sangre derramada de Jesucristo produce grandiosos e innumerables efectos salvíficos en beneficio de la Iglesia.
a) - Rescatarla.
...la Iglesia de Dios, que él se adquirió con su propia sangre (Hch. 20, 28).
b) -Hacerla instrumento de propiciación.
...la redención realizada en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió como instrumento de propiciación por su propia sangre,... (Rom. 3, 25).
c) -Hacerla instrumento de justificación.
¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos de la cólera! (Rom. 5, 9).
d) -Unir a los cristianos.
El cáliz de bendición que bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? (1 Cor. 10, 16).
e) -Perdonar los pecados.
En él tenemos por medio de su sangre la redención, el perdón de los delitos,...según la riqueza de su gracia... (Ef. 1, 7).
f) -Acercarla a Cristo.
Mas ahora, en Cristo Jesús, vosotros, los que en otro tiempo estabais lejos, habéis llegado a estar cerca por la sangre de Cristo (Ef. 2, 13).
g) -Pacificar a los espíritus celestes con los hombres.
...pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos (Col. 1, 20).
h) -Conseguirle una redención eterna.
Y penetró en el santuario una vez para siempre, no con sangre de machos cabríos ni de novillos, sino con su propia sangre, consiguiendo una redención eterna (Hebr. 9, 12).
i) -Concederle el acceso a Dios por medio de Jesucristo.
Teniendo, pues, hermanos, plena seguridad para entrar en el santuario en virtud de la sangre de Jesús,... (Hebr. 10, 19).
j) -Santificarla.
Por eso, también Jesús, para santificar al pueblo con su sangre, padeció fuera de la puerta (Hebr. 13, 12).
k) -Purificar las conciencias de los hombres.
...¡cuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu Eterno se ofreció a sí mismo sin tacha a Dios, purificará de las obras muertas nuestra conciencia para rendir culto a Dios vivo! (Hebr. 9, 14).
...la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado (1 Jn. 1, 7).
Al que nos ama, nos ha lavado con su sangre de nuestros pecados,... (Apoc. 1, 5).
Me respondió: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero (Apoc. 7, 14).
l) -Adquirirla para Dios.
...porque fuiste degollado y con tu sangre compraste para Dios hombre de toda raza, lengua, pueblo y nación;... (Apoc. 5, 9).
m) -Conseguirle la vida eterna.
Jesús les dijo: «...El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día (Jn. 6,54).
n) -Permanecer Jesús en ella.
El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él (Jn. 6, 56).
-Jesucristo como hombre ha sido exaltado por el Padre sobre todas las categorías cósmicas como premio a su pasión, para que sea reconocido señor por todos los hombres.
...y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre. Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria del Dios Padre (Fil. 2, 8-11).
15. Jesucristo. Pasión. Aplicación de los efectos
-Los efectos salvíficos aplicados a los hombres por la fe, por la caridad, por lo sacramentos, y por la mediación de la Virgen
-Los efectos salvíficos de la Pasión de Jesucristo son aplicación a los hombres por la fe, por la caridad, por los sacramentos y por la mediación de la Virgen.
a) -Por la fe.
...para que todo el que crea tenga por él vida eterna (Jn. 3, 15).
El que cree en el Hijo tiene vida eterna; el que se resiste al Hijo, no verá la vida (Jn. 3, 36).
...Cristo Jesús, a quien Dios exhibió como instrumento de propiciación por su propia sangre, mediante la fe, para mostrar su justicia,... (Rom. 3, 25).
b) -Por la caridad.
Porque Cristo Jesús ni la circuncisión ni la incircuncisión tienen valor, sino solamente la fe que actúa por la caridad (Gál. 5, 6).
Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos. Quien no ama permanece en la muerte (1 Jn. 3, 14).
¿Quieres saber tú, insensato, que la fe sin obras es estéril? (Sant. 2, 20).
c) -Por los sacramentos.
El que crea y sea bautizado, se salvará;
el que no crea, se condenará (Mc. 16, 16).
A quienes perdonéis los pecados,
les quedan perdonados;
a quienes se los retengáis,
les quedan retenidos (Jn. 20, 23).
Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: Moisés no os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo» (Jn. 6, 32-33).
d) -Por la mediación de la Virgen.
Dice su madre a los sirvientes: «Haced los él os diga» (Jn. 2, 5).
Aclaración. Se deduce con claridad la función mediadora determinada por Dios de cada uno de estos medios salvíficos.
16. Jesucristo. Pasión. Fines
-Por la salvación de todos los hombres
-Para que todos quedaran constituidos justos y herederos de la vida eterna
-Jesucristo se entregó a la Pasión y a la muerte por la salvación de todos los hombres.
Porque el amor de Cristo nos apremia al pensar que, si uno murió por todos, todos por tanto, murieron. Y murió por todos, para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos (2 Cor. 5, 14-15).
...Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos (1 Tim. 2, 5-6).
...Jesucristo, que se entregó a sí mismo por nuestros pecados, para librarnos de este perverso mundo,... (Gál. 1, 4).
-Jesucristo sufrió Pasión y muerte para que los hombres quedarán constituidos justos y herederos de la vida eterna.
...son justificado, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús,... (Rom. 3, 24).
A quien no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que viniésemos a ser justicia de Dios en él (2 Cor. 5, 21).
Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros,... (Gál. 3, 13).
17. Jesucristo. Pasión. Otras características
-Ofreció un sacrificio al eterno Padre en el ara de la cruz
-Sufrió libremente la pasión y la muerte, después de aceptar el mandato del Padre.
-Dios identificó jurídicamente a Jesús con el pecado, e hizo que pesara sobre Él la maldición inherente al pecado
-Jesucristo ofreció un sacrificio al eterno Padre en el ara de la cruz.
...porque esta es mi sangre de la Alianza, que va a ser derramada por muchos para remisión de los pecados (Mt. 26, 28).
...Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma (Ef. 5, 2).
-Jesucristo sufrió libremente la Pasión y la muerte, después de aceptado el mandato del Padre.
El Padre me ama porque doy mi vida para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo;... (Jn. 10, 17-18).
-Dios identificó jurídicamente a Jesús con el pecado, e hizo que pesara sobre Él la maldición inherente al pecado.
Cristo nos rescató de la maldición de la Ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, pues dice la Escritura: Maldito el que está colgado de un madero,... (Ga. 3, 13).
...Dios, habiendo enviado a su propio Hijo en una carne semejante a la del pecado, y en orden al pecado, condenó el pecado en la carne (Rom. 8, 3).
18. Jesucristo víctima. Satisfacción universal
-Jesucristo es víctima
-Empezó a merecer en el primer instante de su concepción
-Las ofensas innumerables de los hombres a Dios fueron reparadas por los sufrimientos de su Pasión
-La satisfacción de Cristo fue universal
-Se entregó a sí mismo al Padre en rescate por los pecado de todos los hombres
-Jesucristo es víctima.
Sed, pues, imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma (Ef. 5, 2).
Y penetró en el santuario una vez para siempre, no con sangre de machos cabríos ni de novillos, sino con su propia sangre, consiguiendo una redención eterna (Hebr. 9, 12).
Aclaración. Cristo se ofrece a sí mismo una sola vez, abrogando así cualquier sacrificio existente y realizando una redención universal y definitiva.
-Jesucristo empezó a merecer en el primer instante de su concepción.
Por eso, al entrar en este mundo, dice: Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has formado un cuerpo (Hebr. 10, 5).
Aclaración. Los Santos Padres afirman que Cristo aceptó la muerte en el primer instante de su concepción y ofreció el sacrificio de su cuerpo al eterno Padre por la redención de los hombres.
Y en virtud de esta voluntad somos santificados merced a la oblación de una vez para siempre del cuerpo de Jesucristo (Hebr. 10, 10).
-Las innumerables ofensas a Dios por los pecados de todos los hombres fueron reparadas por los sufrimientos de la pasión y muerte de Jesucristo.
...indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado, cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por los rebeldes (Is. 53, 12).
A quien no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que viniésemos a ser justicia de Dios en él (2 Cor. 5, 21).
Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, pues dice la Escritura: Maldito todo el que está colgado de un madero, a fin de que llegara a los gentiles, en Cristo Jesús, la bendición de Abraham, y por la fe recibiéramos el Espíritu de la Promesa (Gál. 3, 14).
-La satisfacción de Cristo por los pecados fue universal, por los pecados de todo el mundo.
Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero (1 Jn. 2, 2).
-Jesucristo se entregó a sí mismo al Padre en su Pasión y muerte en rescate por los pecados de todos los hombres.
Y murió por todos, para que ya ni vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos (2 Cor. 5, 15).
...del Señor Jesucristo, que se entregó a sí mismo por nuestros pecados, para librarnos de este perverso mundo,... (Gál. 1, 4).
...y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma (Ef. 5, 2).
Maridos, amad a nuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla,... (Ef. 5, 25).
Pues hay un sólo Dios y también un sólo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos (1 Tim. 2, 6).
Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero (1 Jn. 2, 2).
19. Jesucristo víctima. Ofreció un sacrificio
-Ofreció a Dios un sacrificio en la cruz
-Fue consumado por su Pasión y Muerte
-Lo ofreció al Padre para darle gracias, para perdonar los pecados y conseguirles la gracia y la gloria
-La demostración más clara de su sacrificio es su pasión y muerte aceptadas y ofrecidas al Padre por amor
-Jesucristo ofreció a Dios un verdadero sacrificio en la Cruz.
Sacrificio es la oblación legítima hecha a Dios de una cosa sensible, con alguna transmutación de su sustancia, en supremo reconocimiento de su majestad y de su dominio absoluto sobre las criaturas.
Se divide en: Latreútico, para reconocer el supremo dominio de Dios, eucarístico para dar gracias a Dios, propiciatorio para expiar los pecados de los hombres e impetratorio para pedirle beneficios.
...así también Cristo, después de haberse ofrecido una sola vez para quitar los pecados de la multitud... (Hebr. 9, 28).
Aclaración. Cristo reconoció en la Cruz el supremo dominio de Dios, le dio gracias por los beneficios, lo ofreció para expiar los pecados de todos los hombres y le pidió gracia y gloria para todos los redimidos.
-El sacrificio de Cristo fue consumado en la Cruz por su sola pasión y muerte.
Así es el Sumo Sacerdote..., que no tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada día, primero por sus pecados propios como aquellos Sumos Sacerdotes, luego por los del pueblo; y esto lo realizó de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo (Hebr. 7, 27).
-Jesucristo ofreció el sacrificio de la Cruz al Eterno Padre para darle gracias, para perdonar los pecados a los hombres y para conseguirles la gracia y la gloria.
a) -Para darle gracias.
Y tomó el pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo: «Este es mi cuerpo que va a ser entregado por vosotros;...» (Lc. 22, 19).
Tomó luego un cáliz y, dadas las gracias, se lo dio, y bebieron todos de él. Y les dijo: «Esta es mi sangre de la Alianza, que va a ser derramada por muchos...» (Mc. 14, 23).
b) -Para perdonar los pecados de los hombres.
...porque esta es mi sangre de la Alianza, que va a ser derramada por muchos para remisión de los pecados (Mt. 26, 28).
c) -Para conseguirles la gracia y la gloria.
...y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús,... (Rom. 3, 24).
...somos santificados, merced a la oblación de una vez para siempre del cuerpo de Jesucristo (Hebr. 10, 10).
En efecto, mediante una sola oración ha llevado a la perfección para siempre a los santificados (Hebr. 10, 14).
-La demostración más clara del sacrificio de Jesucristo por los hombres es su pasión y muerte aceptadas y ofrecidas al Padre por obediencia y por amor.
a) -Por obediencia.
...porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado (Jn. 6, 38).
...pero el mundo ha de saber que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado (Jn. 14, 31).
...y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz (Fil. 2, 8).
b) -Por amor.
Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos (Jn. 15, 13).
...más la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros (Rom. 5, 8).
Porque el amor de Cristo nos apremia al pensar que, si uno murió por todos, todos por tanto murieron. Y murió por todos,... (2 Cor. 5, 14-15).
...el Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí (Gál. 2, 20).
...Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma (Ef. 5, 2).
...Cristo amó a su Iglesia y se entregó a sí mismo por ella,... (Ef. 5, 25).
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados (1 Jn. 4, 10).
20. Jesucristo víctima. Satisfacción vicaria
-Satisfizo por todos los hombres con su pasión y con su Muerte
-Por una satisfacción vicaria
-Que fue eficaz
-Y universal
-Universal también en cuanto a la redención objetiva
-Corresponde a la gravedad de los pecados de los hombres
-Fue condigna, superabundante e infinita
-Su valor positivo es mayor que el negativo de los pecados de los hombres
-El Padre acepta la satisfacción vicaria del Hijo
-Cristo satisfizo por todos los hombres.
...Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros (Rom. 5, 8).
...Jesucristo que se entregó a sí mismo por nuestros pecados,... (Gál. 1, 4).
...Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos (1 Tim. 2, 5-6).
-Jesucristo satisfizo a Dios por los pecados de todos los hombres, con su pasión y muerte.
...y decían a la mujer: «Ya no creamos por tus palabras; que nosotros mismos hemos sido y sabemos que esta es verdaderamente el Salvador de mundo» (Jn. 4, 42).
Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvados por su vida! (Rom. 5, 10).
Y todo proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por Cristo... (2 Cor. 5, 18).
Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero (1 Jn. 2, 2).
Aclaración. Cristo satisfizo por nuestros pecados con todas y cada una de las obras de su vida, pero más especialmente con su Pasión y Muerte.
-Jesucristo causó nuestra salvación por una satisfacción vicaria.
Satisfacción es el pago de una deuda. Satisfacción vicaria es la deuda saldada por otro, en nombre del deudor. En sentido teológico es la compensación o reparación de las injurias que los hombres cometen contra Dios con sus propios pecados.
Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo,... (Rom. 5, 10).
Porque habiendo venido por un hombre la muerte, también por un hombre viene la resurrección de los muertos.
Pues del mismo modo que en Adán mueren todos, así también todos revivirán en Cristo (1 Cor. 15, 21-22).
Y todo proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por Cristo... (2 Cor. 5, 18).
Por eso tuvo que asemejarse en todo a sus hermanos, para ser misericordioso y sumo sacerdote fiel en lo que toca a Dios, en orden a expiar los pecados del pueblo... (Hbr. 2, 17).
Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero (1 Jn. 2, 2).
Él nos amó y no envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados (1 Jn. 4, 10).
-La satisfacción vicaria de Cristo fue eficaz.
Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él (Jn. 3, 17).
Él es víctima de propiciación por nuestro pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero (1 Jn. 1, 2).
Eficaz. Que tiene virtud suficiente para compensar la culpa y la pena y que, una vez aplicada, el ofendido la acepta.
-La satisfacción vicaria ofrecida por Cristo y aceptada por Dios es universal, o sea, por el pecado original de todos los hombres y también por todos y cada uno de los pecados personales de todos ellos.
Si por el delito de un sólo hombre murieron todos, ¡cuánto más la gracia de Dios y el don otorgado por la gracia de un sólo hombre Jesucristo, se ha desbordado sobre todos! (Rom. 5, 15).
Pues del mismo modo que en Adán mueren todos, así también todos revivirán en Cristo (1 Cor. 15, 22).
Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero (1 Jn. 2, 2).
-La satisfacción vicaria de Cristo por los pecados de todos los hombres, es universal en cuanto a la redención objetiva.
...profetizó -Caifás- que Jesús iba a morir por la nación -y no sólo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos- (Jn. 11, 51-52).
En efecto, así como por la desobediencia de un sólo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno sólo todos serán constituidos justos (Rom. 5, 19).
Y murió por todos,... (2 Cor. 5, 15).
...Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos (1 Tim. 2, 6).
Él es víctima de propiciación por nuestro pecados, no sólo por los